Entrevista con Patricia Clarke: Conociendo emprendedores

Entrevista con Patricia Clarke

Hoy iniciamos una niueva sección, Conociento emprendedores, con una interesante entrevista con Patricia Clarke, quien nos comenta su trayectoria por el camino del emprendimiento, sus retos y aprendizajes. Siempre me encanta escuchar a diferentes emprendedores, ya que cada uno ha tenido una experiencia única y nos inspiran con sus comentarios y observaciones.

«Hay que creer en uno, hay que creer en la visión que uno tiene de su negocio o de su idea»

Patricia Clarke

Puedes escuchar la lectura de este artículo y a Patricia en la entrevista completa en el audio a continuación:


Esta entrevista con Patricia Clarke es la primera de una serie de entrevistas que estaré publicando un par de veces al mes, con emprendedores de diferentes orígenes, edades y entornos. Siempre serán las mismas 8 preguntas y será sumamente interesante ver qué coincidencias y diferencias encontramos en cada uno. Seguramente podremos identificarnos y aprender de sus experiencias.

Patricia es de origen colombiano y vive desde hace muchos años en Ottawa, Canada. Tiene con su esposo un negocio de asesoría inmobiliaria en Ottawa, Canada: Casas en Ottawa, Y además, como complemento, tiene otro emprendimiento de diseño de interiores: Patricia Clarke Interior Design. En la entrevista con Patricia Clarke, nos comparte su vehemente creeencia en el poder de la visión propia y la confianza en uno mismo como elementos críticos para el éxito. Es apasionada de la calidad en el servicio y la atención a los detalles.

Les comparto un resumen de los elementos claves de la entrevista con Patricia Clarke y sus respuestas a los 8 indicadores que estamos explorando y luego el detalle de toda la entrevista, llena de pasión y entusiasmo. Pueden también escucharla en el audio.

Detalle de la entrevista con Patricia Clarke

¿Qué te motivó a iniciarte como emprendedora e independizarte y trabajar por tu cuenta luego de haber sido empleada?

Eso fue en Colombia. Básicamente había unos cambios económicos fuertes en Colombia. Yo trabajaba en el sector financiero y los bancos vivían cambiando, unos comprando a otros, desaparecían la mayoría, entonces había mucha inestabilidad.

Yo empecé mi carrera muy joven. Me fue bien. Ya estaba a los 25 años de Gerente de Mercadeo en un banco. Pero cuando vi la inestabilidad, que me generaba demasiado estrés, empecé a hacer mi especialización y ahí conocí a mi futuro socio, y decidimos hacer una empresa de outsourcing en mercadeo, los dos, que era nuevo en Colombia. El outsourcing no existía.

Y básicamente lo que buscábamos era estabilidad propia, y yo personalmente quería libertad, libertad de horario, libertad de hacer mis propias estrategias de mercadeo, libertad de ejecutar mi propia visión. Y eso fue lo que hicimos.

No hay nada mejor que ver uno su propia visión. Y cuando la ejecuta y tiene resultados, y eso era lo que yo quería, quería dejar de trabajar para terceros. Adicionalmente en Colombia existe, o existía en esa época, mucha discriminación, y muchas cosas que no me gustaban. Yo quería hacer mi propio negocio y seguir adelante. Y básicamente en esa época toda la gente decía “Uy no, eso es imposible”, “Outsourcing de mercadeo, eso no va a funcionar, nadie lo va a hacer, porque es como información confidencial”. Pero como yo había hecho mi especialización en mercadeo y trabajaba en eso yo si creía en el concepto. Y funcionó. Y en fin eso fue lo que me llevó a ser independiente.

¿Cuál fue tu principal reto al iniciarte como emprendedora?

El principal reto, yo me dejé llevar al principio por esas energías de “No va a funcionar”, “No vas a poder”, “Es un concepto que no existe”, “La gente no va a confiar”. Y adicionalmente pues toda mi familia es de empleados fuera. Mi papá trabajó en la misma empresa como por 30 años, era vicepresidente de una constructora. Y así todos mis tíos. Entonces, esa fue una de las cosas, como que me hizo dudar de mi misma y ese fue mi principal reto. Creer que uno si lo puede hacer, creer en uno mismo, creer que uno lo puede ejecutar, creer en la visión que uno tiene. No compararse, ese fue otro de los retos, no compararme con otras personas y otros empresarios. Tiene que seguir uno su propio camino. Y automotivación fue otro reto, porque tiene que motivarse uno solito, ya no hay nadie que nos motive.

¿Cuál de tus fortalezas que tenías ya anteriormente apreciaste más o te fue de mayor utilidad al iniciarte como emprendedora?

La palabra en inglés es “commitment”, como entrega. Esa entrega a lo que hago. A mí me gusta ser perfeccionista, me gusta que mis clientes estén contentos. Me gusta ir más allá. Entonces diría que esa fortaleza de ir en contra de la gente mediocre. A mi no me gusta la mediocridad. Entonces siempre cuando tengo clientes por ejemplo voy más allá de lo que me piden. Siempre me gusta como que la gente diga «Recibí más de lo que estaba esperando, recibí no sólo los resultados», sino ir más allá de eso. Eso es lo que creo que es mi fortaleza. Es esa entrega a lo que hago, a mi negocio y a mis clientes.

¿Qué destreza gerencial te hizo falta, que no habías desarrollado antes y tuviste que aprenderla una vez que decidiste emprender por tu cuenta?

La paciencia. A veces a uno no le salen las cosas como uno quiere, y tener esa paciencia también para aprender a aceptar un “no”. Porque cuando tú tienes tu propio negocio y las cosas no salen o la gente te dice “no”. El aprender a aceptar eso y seguir adelante, y moverse al próximo negocio, o al próximo cliente. Y no tomarlo de manera personal. Esa fue la mayor destreza que me hacía falta. Era demasiado sensible. Entonces, como aprender a tener paciencia y a ser fuerte, en esas experiencias de aceptar los “no”.

¿Qué consejo darías a las nuevas generaciones? A los nuevos emprendedores jóvenes que hoy tienen menos de 30 años.

Básicamente, que crean en ellos mismos y en sus ideas. Que, si se dejan llevar por lo que dice la gente cuando uno dice “Ay, quiero hacer este negocio” o “Tengo esta idea”, todo el mundo empieza “Uy no, eso no va a funcionar”, “Eso no es algo que te van pedir, no es algo que te van a comprar”. No. Hay que creer en uno, hay que creer en la visión que uno tiene de su negocio, o de su idea. Ejecutarla de acuerdo con lo que uno cree y siempre pensar que no va a fallar. Y si falla, entonces volverse a parar y seguir adelante, porque ese es el secreto más grande, no siempre va a ser todo éxito, pero si uno logra seguir adelante y aprender de sus errores y volverse a parar y volver a hacerlo, y hacerlo mejor, ese es el secreto. Consistencia.

¿Qué consejo darías, en retrospectiva, a los emprendedores que te precedieron? Aquellos emprendedores que ya están retirados o ya han fallecido, pero iniciaron sus emprendimientos hace muchos años ¿Qué crees que podrían haber hecho diferente en general como generación?

Dejar el miedo. Mucha gente empezó sus negocios y no se esperó. No fue consistente. Abrían un negocio y lo cerraban a los tres meses, cuatro meses, al año. Sin tener en cuenta que hay que darle oportunidad, a seguir luchándolo, para salir adelante. Vamos a hacer cambios. Consistencia y flexibilidad al cambio. En esas épocas la gente no era flexible, diría yo, y se apegaba mucho a lo que era tradicional, y lo que hacían los demás. En lugar de creer en su propia visión. Y cosas locas, cambios, porque a veces eso es lo que funciona y eso es lo que lo hace a uno diferente. Y es lo que lo hace crear un nicho de mercado. Ser diferente, no hacer lo mismo de los demás. Entonces yo diría que, en esa época, eso es lo que yo hubiera dado como consejo.

Si pudieras echar el tiempo atrás, ¿Volverías a tomar la decisión de emprender por tu cuenta? ¿Por qué?

Definitivamente. Yo soy la persona más feliz siendo empresaria y teniendo mi propio negocio. De hecho, tuve un break de tres años, siendo vicecónsul de Colombia aquí en Toronto, y yo no me pude acomodar otra vez a ser empleada. Es imposible. Si volviera a echar el tiempo atrás, volvería hacerlo. Absolutamente. Lo hubiera hecho desde que me gradué en la universidad. Lo que pasa es que cuando uno se gradúa es muy miedoso. Entonces, ya sabiendo lo que se en esta época, lo hubiera hecho desde el principio.

Y si pudieras echar el tiempo atrás, ¿Qué harías diferente a lo que hiciste cuando decidiste emprender tu propio negocio?

Lo que haría diferente es dejar de oírles las ideas a los demás. Dejar de oir las opiniones de los demás. Dejar de preguntarle a los demás si lo que voy a hacer está bien o mal, o cómo les parece. Y hacer lo que yo pienso que está bien. Lo que yo creo, en la visión que tengo. Y las opiniones de los demás totalmente secundarias. Porque todo el mundo da opiniones de acuerdo a sus propias fortalezas y debilidades, y son totalmente diferentes a las de uno. Aparte, nadie tiene la visión que uno tiene en su cabeza. Y muchas veces es difícil de explicarla.

Seguir lo que uno cree, seguir su visión, y dejar de oír a los demás. Y no solamente regresando a ese tiempo cuando empecé a ser empresaria, sino en este momento, porque muchas veces uno tiene ideas de negocios y tiene ideas de cosas nuevas y diferentes, o de hacer lo mismo que hace todo el mundo pero de otra manera completamente opuesta y si se pone uno a preguntarle a los demás, nadie va a ver la visión de uno, porque nadie la va a entender. No preguntarle a los demás, a no ser que sea alguien en quien uno totalmente confía y piensa que es una persona “open mind”, de mente abierta. Básicamente eso, creer en uno sin pensar en lo que opinan los demás.

Espero hayas disfrutado de la entrevista con Patricia Clarke. Puedes seguir a Patricia y leer sobre sus emprendimientos en los siguientes enlaces:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *