Entender tendencias del mercado en un entorno dinámico

Entender tendencias del mercado en un entorno dinámico

Con nuestra reciente encuesta “Emprendedores en cuarentena”, aprendí que una de las áreas que deseamos reforzar como habilidad para poder enfrentar mejor los cambios a los que nos están obligando las actuales circunstancias y salir con éxito una vez que pase el momento crítico, es la capacidad de pensamiento analítico que nos permita analizar y entender mejor lo que está ocurriendo y las tendencias del mercado en un entorno tan dinámico, a fin de poder reducir los niveles de incertidumbre sobre los cuales estamos planificando en estos momentos.


«Divide las dificultades que examinas en tantas partes como sea posible para su mejor solución»

René Descartes


Si no has tenido la oportunidad de revisar los resultados de la encuesta, te invito a que sigas este enlace en el que encontrarás los detalles, así como el acceso a los tres artículos que escribí sobre eso.

Resultados encuesta «Emprendedores en cuarentena»

Con entornos tan dinámicos como el que nos ofrece nuestra realidad actual, es muy difícil poder predecir qué pasará.

Estamos bombardeados con información de forma continua. Creo que seguramente te podrás identificar con esta situación. Recibimos noticias por múltiples vías, sobre el Covid-19, sobre los mercados, sobre las expectativas económicas, sobre los cambios que se esperan en los hábitos de los consumidores, sobre los hallazgos científicos, entre muchas otras.

Y estamos desbordados en nuestra capacidad de procesar y digerir toda esa información, incluso en la posibilidad de discernir cual información nos puede ser de utilidad y cual no en la planificación de nuestros emprendimientos.

Con el artículo de hoy quiero ayudarte a aliviar esta situación y apoyarte en la implementación de estrategias que te permitan filtrar y organizar los cúmulos de información y convertirla en datos relevantes para entender mejor las tendencias del mercado en un entorno tan dinámico como el que vivimos.

Del dato al conocimiento

Solamente cuando tenemos conocimiento claro de una situación podemos utilizarlo como soporte a nuestra toma de decisiones. Y el conocimiento implica más que contar con información. Implica una tarea de análisis e integración.

La mayor parte de las noticias que nos llegan, que nos pueden ayudar a construir un panorama relativamente claro de la situación futura, realmente constituyen “datos” aislados. Este es el elemento más básico a partir del cual podemos construir un conocimiento sólido.

Los datos, siendo el eslabón más básico, deben ser transformados en información y la información, a su vez, debe ser transformada en conocimiento. Solo cuando hemos convertido los datos en conocimiento podemos efectivamente decir que entendemos una situación y nos sirve como base para tomar una decisión y planificar.

Del dato al conocimiento

Los datos constituyen bits de información “cruda”, sin procesar ni unificar. Puede provenir de diversas fuentes y en muy diversos formatos. Puede ser completa o incompleta. Generalmente es el paso más cercano a las fuentes originales.

Para que los datos sean útiles, debemos trabajarlos. Esto implica analizarlos, resumirlos, compararlos, depurarlos, para permitirles cobrar sentido. Cuando organizamos “Datos” estamos produciendo “Información”. Este paso de datos a información requiere, entonces, un esfuerzo y un trabajo.

Cuando tenemos “Información”, tenemos una base más sólida para la toma de decisiones. Pero si queremos planificar adecuadamente debemos transformar la “Información» en “Conocimiento”. El esfuerzo analítico y de integración en esta etapa es aún mayor, pero el resultado adquiere cada vez mayor solidez.

Esto significa, que el poder entender las tendencias actuales de nuestros mercados, va más allá de recoger todos los datos que seamos capaces de alcanzar. Implica un esfuerzo y un pensamiento.

Por supuesto, si la base del proceso es el “Dato”, de la calidad del dato dependerá la calidad de nuestro conocimiento.

Si partimos de datos inexactos, incompletos, falsos, no importa cuánto trabajo pongamos en organizarlos y analizarlos, el conocimiento que produzcamos será incorrecto y nos conducirá a decisiones con pocas posibilidades de ser exitosas.

Si, por el contrario, partimos de datos precisos y completos, tenemos de entrada un buen chance de llegar a un conocimiento de calidad y útil.

¿Cómo conseguimos datos de calidad?

Hay algunas reglas que podemos seguir para optimizar la calidad de los datos con los que trabajamos:

  1. No te quedes con una sola fuente. En lo posible, trata de conseguir los mismos datos de al menos dos o tres fuentes. Compara y trata de entender las diferencias que encuentres en los datos de fuentes distintas,
  2. Busca fuentes confiables. En cada país y cada sector de negocio éstas son por supuesto muy diferentes, pero en general los datos son de mayor calidad cuando provienen directamente de instituciones oficiales, organizaciones, medios de comunicación, con credibilidad y reconocidos.
  3. Valida y confirma los datos. Siempre que puedas, asegúrate de llegar hasta la fuente original, a fin de evitar que procesos en el camino hayan alterado su esencia.

¿Cómo damos el salto y pasamos de datos a información y, mejor aún, a conocimiento, que nos ayuden a ver un panorama más claro, menos incierto, y ayuden a planificar y tomar decisiones?

Cuando tenemos muchos datos sueltos, es a veces difícil integrarlos, enlazarlos, organizarlos y darles sentido. Una de las técnicas que mejor me funciona en general es proceder con los lineamientos de lo que se conoce como Pensamiento Analítico.

Básicamente, el pensamiento analítico como sistema de análisis de datos, propone descomponer los problemas complejos en unidades lo más pequeñas posibles. Mientras más pequeñas, más manejables y fáciles de aprehender.

No trates de analizar la totalidad de una vez. Subdivide en pequeños problemas. Al final, integra nuevamente.

¿Cómo paso de datos a información? El pensamiento analítico

Te listo algunos pasos que te pueden ayudar.

  1. Parte siempre de una pregunta muy específica. Buscar datos cuando no tienes claro qué quieres responder es más difícil. Y mientras más general la pregunta es también más complicado el proceso.
  2. Una vez tienes la pregunta clara, busca datos. En la medida de lo posible busca fuentes diversas. Mientras más fuentes diversas sobre el mismo tema, mejor.
  3. Una vez tienes datos, te toca comenzar a ordenar. El primer paso, es clasificar. Separa datos, agrupa cosas comunes. Trata de hacer el menor grupo posible de elementos que te permita discriminar y establecer diferencias. Es decir, no separes tanto que tengas muchos elementos aislados, pero tampoco agrupes tanto que termines con elementos diferentes dentro de un mismo grupo de información.
  4. Lista los puntos comunes y los puntos diferentes entre las diversas fuentes consultadas. Cuando encuentres discrepancias en los datos, continúa buscando hasta que entiendas las diferencias o encuentres otras fuentes que avalen algunos de los dos datos encontrados al comienzo.
  5. Establece relaciones y conexiones entre los datos y comienza a “construir” de nuevo lo que habías desmembrado en unidades básicas, pero estableciendo tus propias reglas de organización.
  6. Deja los juicios de lado. Olvídate de “a mi me parece”, “yo creo”, “me gustaría”, “sería mejor que” y “ojalá”. Durante este proceso, enfócate en lo que observas, en los datos y en los hechos. No pienses todavía en las causas ni consecuencias. Ni establezcas juicios de valor. Concéntrate en entender los datos.

Finalmente, pasa de la información al conocimiento.

Una vez has organizado tus datos, los has resumido e interrelacionado, tienes Información. Ya con este elemento podrías comenzar a pensar en cómo afecta esta información a tu negocio.

Sin embargo, es mucho más útil si pasas a un nivel superior y llevas esa información a constituir un Conocimiento.

¿Qué puedes hacer en esta etapa para lograr ese paso?

  1. Piensa en las causas y consecuencias de la información que has conseguido. ¿Cómo y por qué han llegado esos datos a mostrarse con esas tendencias? ¿Qué implicaciones tienen para tu negocio y tu mercado? ¿Cómo están afectando o afectarán en el futuro a tus competidores y clientes?
  2. Cuestiona, cuestiona y sigue cuestionando. Cada conclusión que encuentres debe ser la base para generarte nuevas interrogantes y llevarte a querer profundizar más.
  3. Consulta artículos analíticos, y no solamente datos crudos. A veces, es importante leer lo que otros analistas han dicho en relación con los datos que hemos encontrado. Cuando hagas esto, sin embargo, deja tus propios prejuicios y creencias de lado y busca análisis y opiniones de personas con tendencias políticas y de pensamiento muy diversas. Si solamente lees a quienes piensan como tú, posiblemente tendrás una visión muy parcial. Aunque por supuesto al final siempre debes tener tu propia postura respecto a los temas que estés trabajando, trata de que tu postura inicial no limite tu posibilidad de análisis.
  4. Trata de separar tendencias reales de situaciones del momento. Esto puede ser difícil en ocasiones, pero con la práctica irás adquiriendo la experiencia. Muchas veces, si nos concentramos en tendencias del momento perdemos el foco. Las tendencias cortas nos obligan a tomar decisiones puntuales, pero las tendencias a largo plazo son las que deben orientar nuestras estrategias.
  5. Desarrolla escenarios y soluciones posibles. Una vez has revisado las diferentes posturas y has logrado tu propia visión del tema, piensa en los futuros más posibles. A veces los datos son tan consistentes que la probabilidad de un escenario es casi absoluta, pero con mucha más frecuencia ocurre que el futuro se nos presenta en varios escenarios posibles. Siempre habrá un riesgo, pero mientras más escenarios te plantees, y más soluciones tengas previstas para cada uno de ellos, estarás mejor preparado para enfrentar un futuro incierto.

4 hábitos diarios que te pueden ayudar a desarrollar la capacidad de pensamiento analítico y te irán progresivamente llevando a entender las tendencias del mercado en un entorno tan dinámico:

  1. Dedica un tiempo diario en tu agenda para leer. Idealmente, hazlo en la mañana, cuando tienes la mente fresca y aún no has tomado decisiones. Lee la prensa y accede a diversos canales de comunicación sobre los temas cruciales que afectan tu negocio. No lo dejes al azar, establece un tiempo fijo y consistente. Al menos media hora diaria en tu agenda.
  2. Suscríbete a alertas sobre los temas de tu sector. Los medios digitales hoy en día nos permiten automatizar la búsqueda de información relevante. Bien sea a través de Google alerts, hashtags en tus cuentas, o el recurso que mejor te funcione, asegúrate de recibir automáticamente en tu correo, tus medios sociales o tu celular datos que pueden ser relevantes.
  3. Cada día lista unas 3 o 4 preguntas sobre tu negocio y tu sector que son las prioritarias en el momento y las que deben orientar tu búsqueda y análisis de información.
  4. Crea tu propia base de datos y comienza a elaborar tendencias. Define un número limitado de indicadores claves de tu negocio. Algunos pueden ser datos que provengan de tus propias operaciones, otros pueden ser datos que provengan del mercado, del banco central o de cualquier otra fuente. En todo caso, define aquellos que son más relevantes y acostúmbrate a mantenerlos actualizados en una base de datos histórica. Puede ser una simple hoja de cálculo en Excel, nada muy complicado. Pero el poder visualizar las tendencias de tus indicadores claves te puede ayudar a ir mejorando tu capacidad analítica.

¿Qué otros recursos utilizas para mantenerte al día y entender las tendencias del mercado en un entorno tan dinámico como el actua;? ¿Qué herramientas analíticas te han funcionado mejor para predecir tendencias y tomar decisiones? Comparte con nosotros en los comentarios para apoyarnos mutuamente.

Collage digital con fotos de Pexels y Canva

Referencias

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